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Quito

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Fundada en 1534, Quito es la capital de Ecuador. Desde 1563, Quito  era una ciudad muy importante para España en el continente americano, primeramente, porque era el sitio de la Real Audiencia de Quito, por lo que constituía el núcleo del poder gubernamental, militar y religioso sobre los territorios conjuntos. Además, la ciudad de Quito era uno de los sitios más importantes en América de producción artística durante los siglos XIV al XVI. 

A través del tiempo, el estilo de arte en Quito se convirtió en una expresión arística de especial importantancia y de buena calidad. Hoy en día, nos referimos al estilo que se desarrolló en Quito durante el periodo colonial como la "Escuela Quiteña", y es particularmente famosa por las obras de escultura de tipo policromada. Además de las esculturas policromadas, la Escuela Quiteña de arte se caracteriza por sus colores brillantes, realismo, y sincretismo. 

Durante el periodo colonial, los españoles concibieron la evangelización del resto del mundo como el propósito principal de la colonización para así justificar sus acciones. La misión evangelizadora de la monarquía condujo a una sociedad en la que se concentró el poder en la corona  y en el de la iglesia, entre las que había una estrecha relación denominada el patronato real.  

Debido a esta centralidad de la religión en el proyecto de colonización, la mayoría de las obras artísticas de Quito durante este periodo se enfocaron en este tema. Varias representaciones se crearon para enseñar el catolicismo o mostrar la dominación de la iglesia, para evangelizar a los indígenas. Ademas, algunas representaciones retratan los logros de la evangelización justificándola como un medio para la  civilización de  los indígenas. Juntos, estos retratos sirvieron para promover y    justificar la evangelización de los indígenas, con el fin de consolidar el poder de la monarquía. En esta exhibición, se muestran ejemplos de estos usos del arte. 

Lima

Este proyecto explora el planeamiento urbano de Lima colonial (1535-1824) dentro del marco teórico de "espacio" y "lugar" que presenta Tuan. A través del análisis de la ubicación, construcción y función de los edificios de mayor importancia en la Lima colonial, considero la manera en la que la élite limeñas creaba lugares privilegiados y cómo se separaban por sí mismos de los espacios públicos. El proyecto muestra que, a través de esta construcción intencionada de un lugar únicamente español en Lima, la clase alta imponía su cultura para controlar a las clases bajas y a la población menos privilegiada. 

Lima fue fundada por Francisco Pizarro en 1535; en la cédula de aprobación firmada el 3 de noviembre del año siguiente a su fundación, el Rey español Carlos V, le dio el nombre “La ciudad de los Reyes” (Porras Barrenchea 36-38).  La ciudad se construyó dentro del patrón europeo, con una Plaza Mayor rectangular que cumplía con las dimensiones especificadas en las Ordenanzas Reales de Felipe II (Kinsbruner 27). A lo largo del tiempo, la ciudad iba expandiéndose a través de la adición de una muralla defensiva, reducciones de indígenas y tierras agrícolas fuera de la ciudad (Higgins 6).  Según el censo del Marqués de Montesclaros en 1613, tenía un total de 25.954 habitantes, una cifra que había aumentado más de 11.000 personas durante los catorce años anteriores (Pérez Cantó 384).

Lima se fundó en el sitio de un pueblo indígena y se construyó el centro sociopolítico —la Plaza Mayor y el Palacio del Gobierno— encima de la residencia del curaca indígena previo (Higgins 30). En esta ubicación se situaba la Plaza Mayor al lado del Río Rímac y no en el centro de la ciudad, una variación del plano tradicional para las ciudades coloniales (Higgins 31). Los españoles usaban esta ubicación para tomar el control de la irrigación y acequias que el curaca anterior había colocado en su propia residencia (Higgins 21). Además del Palacio del Gobierno, se construyeron otros edificios importantes encima de antiguos sitios indígenas: por ejemplo, la Catedral de Lima —terminada en 1625— se edificó sobre un templo indígena y se construyó una cruz que marcaba el sitio de la victoria sobre Manco Inca en el Cerro de San Cristóbal, (Higgins 30-34).

La cuidad era gobernada por un cabildo municipal en que estaban constituidos por varios regidores y dos alcaldes. Los regidores eran vitalicios —hombres seleccionados por Pizarro que tenían la posición hasta la muerte (Kinsbruner 35).  Si no eran seleccionados por el fundador de la ciudad, la posición de regidor se vendía, en el año 1700 el precio de ésta era de 11.000 pesos (Kinsbruner 38).  Además, uno de los alcaldes se seleccionaba entre los regidores en vez de ser electo por la población general (Kinsbruner 35).  La tierra y la población indígena de Lima y sus alrededores se dividían según el sistema de encomenderos que fragmentaba el sistema político indígena y aseguraba que los curacas sirvieran a los españoles en vez de vivir en rebeldía (Ramírez 156).

Lima era una ciudad de gran riqueza, debido en parte a su monopolio en el comercio de plata que el rey obligaba a pasar a través del puerto de Callao (Higgins 29). La élite limeña usaba esta riqueza para construir sus casas —bajas y anchas para protegerlas de terremotos, pero construidas con patios, corrales y huertas interiores que les concedía espacios interiores fuera de la suciedad de las calles (Porras Barrenchea 83).  La élite también gozaba del recurso precioso del agua que las acequias llevaban dentro de las casas y las iglesias más importantes (Porras Barrenchea 72).

Además del poder de la élite secular, la Iglesia también ejercía gran poder social en Lima durante el periodo colonial. Según el censo de Montesclaros de 1613, Lima tenía diez miembros del clero por cada cien habitantes (Porras Barrenchea 11).  Los españoles construyeron grandes iglesias con un estilo que era una mezcla entre el churrigueresco y el estilo del renacimiento español (Porras Barrenchea 102).  El alto clero gustaba de la arquitectura impresionante y monumental para la construcción de sus iglesias, que resultaban distintas y extrañas a la tradición indígena, por otro lado, el arte lujoso dentro de aquellas grandes construcciones reforzaban su poder social y político (Higgins 56-58).

En todo sentido, nuestra idea de Lima entre 1535 y la fecha de su independencia durante el siglo XIX, es la de una ciudad dividida en dos. La mayoría de sus habitantes eran indígenas incluso hasta el siglo XX, pero era una mayoría marginada (Higgins 29). El barrio indígena, Cercado, y el de los negros, San Lázaro, existían apartados de la ciudad. Además, el acceso a los espacios públicos como los paseos en las alamedas era exclusivo de las clases altas. En contraste con la gente de la clase baja, la élite blanca —encomenderos, miembros del clero o funcionarios gubernamentales— gozaban de toda la riqueza y lujo que ostentaba Lima como sede del virreinato que era. 

Cuzco

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Esta exposición presenta una visión de la ciudad de Cuzco durante el periodo colonial que considera el efecto del colonialismo en la supresión de la cultura indígena, usando los marcos teóricos de Richard Kagan y Richard Baker.

La ciudad colonial en América Latina no sólo servía para mostrar la grandeza de sus rasgos físicos, o el urbs según Kagan. Fue la civitas o cómo la gente se relacionó con los espacios lo que formó la cultura y enfatizó la hegemonía cultural de España. Los aspectos más importantes de esta civitas fueron la poesía y el canto andinos que se asociaron con la resistencia cultural por sus temas religiosos y asociación con lo indígena, y los festivales (Podhajcer). Baker arguye que en la ciudad en sí, a través de los festivales y la música, hay un aspecto de teatralidad y que la élite querría mostrar su dominio sobre los indígenas usando la música y los festivales (7). Esta vista nos permite construir un análisis basado en esa teatralidad de la ciudad y estudiar la visión colonial de Cuzco.

La música, los festivales y la poesía andina en Cuzco durante la época colonial sirvieron para resistir las estructuras de poder dominantes del virreinato, que se empeñaron en quitar la imagen de Cuzco como una ciudad de bárbaros y reemplazarla con una visión cercana al ideal de la casa de los Habsburgo. De ese modo, las autoridades coloniales prohibieron el festival incaico de Inti Raymi, y trataron de eliminar la música y la poesía andina a través del palincesto de nuevos festivales como el Corpus Christi para establecer un centro cultural más europeizado. A pesar de estos esfuerzos, algunos artistas y escritores como Guaman Poma de Ayala preservaron poemas, canciones y aspectos de la cultura indígena en formas escritas y orales, que en la actualidad nos permite analizar el papel de la cultura andina en la resistencia cultural indígena. Como un paralelo fascinante, la música y la poesía andina estuvieron prohibidas durante la época de la independencia de Perú en el siglo XIX debido a un fenómeno llamado castellanización, en el cual se suprimió el uso del lenguaje quechua para eliminar una “ciudad letrada quechua” (Reluce 94) y fomentar una visión de Cuzco más hispanizada.

Bogotá

Bogotá colonial: La hegemonía de la cultura occidental

 

Antes de la llegada de los españoles, la Confederación Muisca reinaba en el territorio que hoy en día es Bogotá, Colombia.  También, su dominio cubría otra zona de Colombia que se llama actualmente la Sabana de Bogotá.  El zipa, o el gobernante supremo de La Confederación Muisca, gobernaba este territorio en el período precolonial.  Desde su plaza central en Teusaquilllo, el espacio que actualmente es la ciudad de Bogotá, el zipa observaba toda la Sabana de Bogotá.  Los conquistadores llamaron a este mismo territorio el Nuevo Reino de Granada.  El conquistador al que el mundo occidental reconoce por descubrir el territorio y fundar la ciudad de Bogotá es Gonzalo Jiménez de Quesada.  Los Muiscas fueron expulsados de la ciudad en 1550.  Había una ordenanza en el 29 de marzo de 1561 que exigía que todos los dueños de los bohíos en la Calle Mayor tenían que mudarse, con esta medida tan efectiva, los indígenas de la ciudad fueron expulsados (Therrien, 22).  Los bohíos fueron las casas de mala condición donde vivían los indígenas por falta de recursos económicos debido a la opresión y la marginación.  Los bohíos en la ciudad de Bogotá en la época colonial se concentraban en la Calle Mayor, casi como un gueto. Por supuesto, en ninguna representación del periodo de la ciudad de Bogotá hay alusiones a esta parte de la ciudad.

La falta de representación de la cultura indígena en los mapas de los europeos es resultado de una competencia cartográfica entre ellos.  Dentro del presente análisis hay ejemplos de cartografía alemana, holandesa, británica y española.  Todas las culturas europeas competían para tener la mayor información sobre las colonias en América.  El país europeo que tuviera más información y un mapa más preciso, podía considerarse el más dominante y poderoso.  Parte de esta mentalidad y competencia consistía en la glorificación de los conquistadores y los exploradores.  Por ejemplo, las figuras 10 y 11 son ilustraciones de dos publicaciones europeas que representan supuestos héroes europeos en las Américas, como Alonso de Alvarado, Gonzalo Jiménez de Quesada, Rodrigo Orgonez y Sebastian de Belalcazar.  Se representan los hombres como héroes de batalla, líderes y casi sagrados.  La glorificación de los conquistadores es muy importante para el concepto de la hegemonía de la cultura occidental dentro de las representaciones de Bogotá y el Nuevo Reino de Granada en la época colonial.

Otro elemento de la cultura occidental presente en las colonias europeas en América surgió como un complemento del heroísmo de los conquistadores: el control de los indígenas.  Para mostrar el poder de los conquistadores y de Europa, era imprescindible exponer la superioridad de los conquistadores sobre los indígenas dentro de las representaciones de Bogotá y del Nuevo Reino de Granada.  Algunos de estos ejemplos se pueden ver en las figuras 9, 12 y 13 que son representaciones de batallas entre conquistadores e indígenas, retratos estilizados de los líderes indígenas y, sobre todo, unas representaciones de la tortura de habitantes naturales de las tierras americanas.  Una de las representaciones muestra la tortura de un zipa indígena, o sea, el líder religioso y político de la cultura indígena del Nuevo Reino de Granada.  Es decir, las características del arte colonial en el Nuevo Reino de Granada representan opuestos: para mostrar su fuerza en América los artistas, autores y cartógrafos europeos representaban a los españoles con glorificación y heroísmo, y a la vez, representaban a los indígenas como una débiles y sometidos al poder europeo.

 

Bibliografía

García, Fernando Mayorga. (2011).  Historia institucional de la alcadía mayor de Bogotá, D.C.: Tomo I.  Bogotá: Colegio Mayor Universidad del Rosario. Acceso por la Biblioteca Nacional de Colombia. Web.

Gómez Restrepo, Antonio. (1953-1954).  Historia de la literatura colombiana: Período colonial.  Vol. 1. Bogotá: Ministerio de la Educación Nacional, Ediciones de la Revista Bolívar.  Impreso.

Jiménez de Quesada, Gonzalo. (1995).  La expedición de Gonzálo Jiménez de Quesada al mar del sur y la creación del Nuevo Reino de Granada.  Bogotá: Banco de la República.  Impreso.

Thierren, Monika. (2016). Displacing Dominant Meanings in the Archaeology of Urban Policies and Emergence of Santafé de Bogotá (Colombia). En Monton-Subías, Sandra; Ruíz Martínez, Apen; & Cruz Berrocal, María (Editores), Archaeologies of Early Modern Spanish Colonialism (11-38). Springer International Publishing Switzerland: Web.

Manila

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Transculturación del este a oeste: con Manila como una zona de contacto

Manila sirve como una ciudad central, en su ubicación y en términos de la popularidad mercantil, al comercio entre Asia y España y las colonias de España en América debido a la ubicación estratégica como un puerto a las islas Filipinas. Debido a la importancia del comercio en Manila, las culturas asiáticas e hispanas se pusieron en contacto con Manila y, por medio de la mercancía que compartían y se mezclaban, daban como resultado productos nuevos, distintos e híbridos. Como consecuencia, los productos que partían de y se producían en Manila mantuvieron elementos originales, con mucha influencia de objetos asiáticos que son culturalmente significantivos. Durante el proceso comercial, los productos originales se adaptaron a otra cultura, como la de Manila, antes de trasladarse otra vez a las colonias en América.

Por eso, la ciudad de Manila es un ejemplo de una “zona de contacto,” una teoría por Mary Louise Pratt, que argumenta que esta zona es un espacio social donde distintas culturas entraron en contacto y chocaron. Es importante notar que Pratt argumenta que hay una falta de equilibrio en estas zonas de contacto, debido a las formas de dominación predominantes en la época. En el caso de Manila, esta dominación fue la colonización de las islas. Manila es una zona de contacto óptima entre Asia y la América, por su magnífica ubicación y debido a su accesibilidad como isla.

Gracias a la existencia de Manila como punto de convergencia mercantil, la cultura asiática entró en contacto con los españoles conquistadores y la América colonial. Como dice Ellis, las islas filipinas y , específicamente Manila como puerto principal de las islas, sirve para unir estas culturas con sus ideas y mercancía (Ellis 129).

Las imágenes que elegí para mostrar en el presente apartado, demuestran la conexión cultural que existió en Manila porque este puerto permitió la comunicación y mezcla entre las culturas asiáticas, europeas y americanas, que resultaron en productos, mapas, e imágenes híbridas. Manila facilitó la transculturación entre las culturas del este y las de occidente porque los puertos permitieron que los barcos transitaran y la mercancía fuera comerciada. La transculturación fue el resultado del contacto, interacción, intercambio y los elementos mezclados entre las distintas civilizaciones. Este concepto describe cómo la gente, sus tradiciones y otros elementos culturales se comparten en la transculturación.

Históricamente, Manila, y las Islas Filipinas, están en una posición única porque fue fundada y colonizada por España pero es la única de las colonias hispanas que no está localizada en el continente americano. El explorador portugués Fernando de  Magallanes llegó a las filipinas en 1521 y reclamó los territorios para el Rey de España Felipe II. Magallanes también fue el explorador que guió el primer viaje europeo para descubrir nuevos territorios y navegar por el mundo. Es notable este “descubrimiento” de Manila y las Islas Filipinas por parte de España porque ambos (España y Portugal) querían colonizar las islas en ese momento. Sin embargo, la colonización tomó lugar en 1565 a manos de un explorador español Miguel López de Legazpi cuando llegó para hacer acuerdos europeos en las Filipinas, específicamente en uno de los centros de comercio llamado Cebú.

Santo Domingo

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Fundada por Bartolomé Colón en 1496, en el margen oriental del Río Ozama y luego trasladada por Nicolás de Ovando en 1502 en el margen occidental del mismo Río. Santo Domingo, es conocido por ser el lugar del primer asentamiento europeo en América y por ser la primera sede del gobierno colonial español en el Nuevo Mundo.

La fundación de la Isla la Española por Colón señaló la transición hacia un nuevo imaginario mundial. El propósito de este proyecto es crear un esquema de la evolución de la ciudad colonial a través del imaginario y la historia de Santo Domingo.

Con el uso de mapas e imágenes geográficas miramos la transformación de Santo Domingo y de la ciudad colonial como intercambio y proceso dispar que representa la lucha hacia la legitimidad de la colonia. Desde los primeros mapas de La Española, pasando por los mapas ingleses de las batallas con Francis Drake y hasta los mapas de la propia ciudad, veremos que la representación de la ciudad sirvió para consolidar la colonización de espacio y darle legitimación a la ciudad como un nuevo aspecto del mundo.

La Habana

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En un primer aspecto, esta seleción de imagenes cuenta en un amplio arco la evolución del imperio español desde su apogeo en la epoca del descubrimiento del Nuevo Mundo hasta su estatura disminuida a los principios de la época de independencia americana. En otro aspecto, las imagenes cuentan la historia de una ciudad idealizada - codiciada por su riqueza, su posición estratégica y su fortalecimiento militar incomparable en el nuevo mundo-. Esta historia incluye: batallas navales entre las flotas españolas y fuerzas francesas, holandesas e inglesas; la piratería abundante; la estrategia militar y económica que empleaba la Corona española para mantener el control sobre la región caribeña; y la percepción de La Habana desde los ojos europeos. A lo largo de la exposición, exploro la relación íntima entre el poder económico de la Corona y su potencia militar en el Nuevo Mundo: una relación que determinaba la capacidad de España para competir con los otras potencias europeas imperialistas y, finalmente, su capacidad de mantener el control político sobre las colonias.

La Paz

A través de esta exhibición demostraré la  constante presencia indígena en la cultura visual Boliviana. En la exhibición usaré la teoría de la transculturación como punto de referencia para demostrar cómo la cultura indígena siguió siendo parte de La Paz, Bolivia durante el periodo colonial. Específicamente, quiero demostrar cómo se integra la cultura indígena en el arte durante el periodo entre 1548-1800 y cómo se revela posteriormente. Quisiera también incluir manifestaciones artísticas precolombinas para demostrar las semejanzas en la cultura visual indígena.